moda masculina
Por debajo y por encima El chaleco
El chaleco ha experimentado un renacimiento en los últimos años. No es de extrañar, porque son prácticos y elegantes al mismo tiempo. Por un lado, los chalecos han formado parte durante mucho tiempo de la indumentaria exterior de alta gama, todavía visible hoy en día en el traje de tres piezas. Por otro lado, los chalecos fueron antaño parte indispensable de la ropa de trabajo en muchas profesiones. En las naves industriales, por ejemplo: Allí, mantenían la camisa pegada al cuerpo y evitaban que quedara atrapada entre las piezas móviles de la maquinaria pesada durante la jornada laboral. El personal del servicio doméstico también llevaba chalecos con (al menos) cuatro bolsillos para tener siempre a mano objetos pequeños, como encendedores, etc. Una ventaja que sigue vigente hoy en día, salvo que ahora se llama Everyday-Carry-Bedarf y los usuarios de chalecos llevan sus utensilios ante todo para ellos mismos. Por último, pero no por ello menos importante, el chaleco se consideró durante mucho tiempo indispensable en la hostelería: ya fuera el chaleco de cuero macizo que llevaba el tabernero o el chaleco de camarero, normalmente negro, había y hay muchas razones y ocasiones para llevar chaleco, sobre todo estacionales. El chaleco se lleva a menudo durante el periodo de transición, ya que puede ponerse rápidamente y mantiene caliente la parte superior del cuerpo sin restringir la movilidad de los brazos. Por último, desde un punto de vista puramente visual, quien lleva chaleco parece más "vestido" que si sólo lleva camisa, sin parecer formal y rígido. Pruébelo. Seguro que pronto no querrá prescindir de esta prenda tan elegante y práctica.

































