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Abono y Tierra

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Un buen suelo es la base de toda actividad hortícola. El valor de esta capa relativamente fina y rica en humus se expresa en el término casi reverencial "tierra vegetal". Y con razón, ya que es el requisito previo para la colonización de cualquier tipo de vegetación: tanto la natural como la cultivada a través de la horticultura, la agricultura y la silvicultura. Uno de los medios para mejorar el suelo es el uso moderado y adaptado a las necesidades de fertilizantes, preferiblemente orgánicos, ya que con ellos los nutrientes se liberan gradualmente y, por tanto, hay poco riesgo de lixiviación y contaminación de las aguas subterráneas.

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