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Fabricante

Juguetes de caballería. Del "arsenal" Vah

Recorrer los bosques como Vicky o Lancelot, llevar tu propia espada o hacha, acechar con arco y flecha: sueños infantiles que toman forma en la "armería medieval" de Dominic Vah. La empresa de carpintería con sede en Dollnstein, en la Alta Baviera, fabrica armas y escudos de madera que se caracterizan por su cuidada elaboración y se acercan al modelo histórico: Vikingos, celtas, romanos y templarios hacen latir más rápido el corazón de los niños. Dominic Vah, que en 2002 se hizo cargo de la empresa fundada por sus padres a principios de los ochenta, ha llevado hasta el final su idea de transportar a los niños en el tiempo. Al fin y al cabo, Lancelot necesita un casco protector, además de espada y escudo. Por eso, el maestro carpintero y sus empleados elaboran también tocados apropiados, cuernos para beber y vainas de fieltro para acompañar a las armas de madera. Para ello se abastecen de material de otras empresas especializadas, pero los productos se diseñan, procesan y finalizan en Dollnstein.

Una cuestión de calidad

Dominic Vah utiliza únicamente materias primas locales en su "armería" de carpintería por convicción; la compatibilidad ecológica y sanitaria, así como la seguridad de los juguetes, también son importantes para él. Nació con pasión por la carpintería: Habiendo podido observar el desarrollo del negocio de sus padres desde una edad temprana, no parece sorprendente que finalmente decidiera convertirse en carpintero. Pone el corazón y el alma en su trabajo: eso se nota cuando se conoce a Dominic Vah. Echa una mano siempre que puede en la producción, dice, aunque cada vez es más difícil debido al aumento de las tareas de venta. Garantizar la calidad es la máxima prioridad para el maestro carpintero. Confía mucho en sus empleados a este respecto, y las cosas son muy informales en Vah. Para Dominic Vah, un buen producto depende de tres factores, explica: "Se trata de encontrar un equilibrio entre: ¿Cómo está hecho el juguete? ¿Cuánto se parece a la realidad? ¿Y cómo les gusta a los niños?". Para aclarar esta última cuestión, Dominic Vah tiene en casa una autoridad de pruebas fiable: su propia descendencia.