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Ciencia de los materiales

Madera de roble. Duradera, resistente a la intemperie y con un veteado llamativo

El roble (Quercus), símbolo de durabilidad y estabilidad, crece en la tierra desde hace unos doce millones de años. Pertenece a la familia de las hayas (Fagaceae) y es el árbol caducifolio más común junto con el haya, el fresno y el arce. Existen más de 400 especies de roble en todo el mundo; en Europa, los robles blancos, como el roble común y el roble albar, son autóctonos y revisten especial importancia en silvicultura. En cambio, el roble rojo, originario de Norteamérica, es mucho menos común en los bosques europeos, pero desempeña un papel cada vez más importante en la industria maderera de gran parte de Europa. Además de su uso como fuente de madera, el roble también tiene una gran importancia ecológica para la biodiversidad. Ninguna otra especie arbórea autóctona alberga tantos insectos. Aves, mamíferos, líquenes y hongos también se benefician del roble como hábitat y fuente de alimento.

Propiedades de la madera de roble

La madera de roble es una madera de crecimiento lento y, por lo tanto, especialmente pesada, de fibra densa y robusta, cuya durabilidad natural solo es superada por la de la madera de robinia. El duramen, duro y decorativo, se utiliza para los más diversos ámbitos de aplicación: ya sea en el acabado de interiores, como madera de construcción y decoración, en la fabricación de cubas y barricas de vino, así como en la fabricación de muebles (de jardín) y en el equipamiento de jardines. La madera de roble está viviendo un renacimiento, especialmente en el ámbito de los muebles de madera maciza. Y es que ya han quedado muy atrás aquellos tiempos de los conjuntos de salón de «roble rústico», voluminosos y casi agobiantes, que le dieron a esta madera una reputación un tanto dudosa. Hoy en día, los muebles de roble tienen un diseño mucho más discreto y se integran armoniosamente en los estilos de decoración más diversos. También en el exterior, este material convence por su durabilidad y su elevada resistencia a la intemperie. A continuación le explicamos detalladamente las ventajas técnicas de esta madera:

  • La madera de roble es una madera autóctona con un buen balance ecológico y, gracias a su gran resistencia y resistencia a la intemperie, ofrece múltiples posibilidades de aplicación. Tanto en interiores como en exteriores, constituye una excelente alternativa a la madera tropical.
  • Incluso bajo tierra y bajo el agua, la madera de roble demuestra sus cualidades. Basta pensar que ciudades enteras, como Ámsterdam o Venecia, se construyeron principalmente sobre pilotes de roble.
  • Asimismo, su resistencia a la putrefacción y, sobre todo, su característico aroma ahumado hacen que la madera de roble sea ideal para la fabricación de barricas de vino, que pueden reutilizarse para otros fines incluso tras un uso prolongado. El mejor ejemplo de ello son nuestros depósitos de agua de lluvia y nuestro estanque de terraza, fabricados a partir de barricas de vino o coñac en desuso.
  • La madera de roble, dura y densa, se trabaja con facilidad y deja un acabado limpio, presenta una baja contracción y una alta resistencia al desgaste.
  • Además, al ser muy resistente y tener una gran elasticidad y resistencia a la flexión, la madera de roble no solo se utiliza en la fabricación de muebles, sino también en material deportivo y mangos de herramientas.
  • Gracias a su alto contenido en ácido tánico, la madera de roble es resistente al ataque de insectos y hongos. Sin embargo, el ácido tánico puede provocar que los metales se oxiden fácilmente y que la madera se decolore. Por eso, los muebles de roble de alta calidad suelen ensamblarse únicamente con tornillos de acero inoxidable o espigas de madera.
  • Por supuesto, la madera de roble también es apreciada por su aspecto elegante. El color del duramen varía desde un cálido amarillo grisáceo hasta un marrón claro. Con el tiempo, adquiere un tono marrón oscuro. Los anillos anuales son muy uniformes y se distinguen claramente. Dependiendo del corte, el característico veteado se aprecia en forma de lengüetas (corte tangencial) o de finos rayos medulares (corte radial).
  • Al igual que muchas otras maderas, el roble sin tratar desarrolla con el tiempo una pátina gris clara, aunque de forma mucho más lenta que otras especies. También en este caso, un aceite de mantenimiento puede ofrecer protección y resaltar el veteado natural de la madera.

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